He pensado iniciar este blog con algunas curiosidades del libro. Por ejemplo, ¿por qué París? Existen miles de libros ambientados en París. Si lo que buscas es un recorrido turístico por la Ciudad de la Luz, entre estas páginas no lo vas a encontrar. Lo que sí hay aquí es un pueblo en un valle alejado de París pero influenciado por la gran capital debido a su cercanía. A través de ellos vemos parte de la cultura e idiosincrasia francesas desde el humor.
El pueblo de Saint-Rémy-lès-Chevruese existe y se llena de parisinos todos los fines de semana. Si hace sol, ya estás sacando los productos a las aceras. Embutidos, quesos, cómo no, y vinos, sobre todo, aunque no es raro encontrar miles de tipos distintos de panes, aunque si lo que quieres es tradición, el Camembert y la Baguette nunca faltarán.
El Concurso de Pueblos y Ciudades en Flor, existe, y no solo en Francia, sino también en Europa. Fue creado en 1959 para promover los espacios bonitos en el país. El jurado visita el lugar dos veces al año y puede otorgar el cartel de “Ville Fleurie” (comité regional), la Flor de Oro (Consejo Nacional), y otros galardones que indican a los turistas los premios que el pueblo ha ganado. Se celebra en una gran fiesta la primera semana de julio. El concurso que Adrien ganó en el pasado es el del árbol.
Efectivamente, en Francia está prohibido llamar a tu cerdo Napoleón. Adrien tuvo que cambiar el nombre a su cerdo para que un policía demasiado pesado dejara de multarle (si has leído el libro sabrás que se trata de Gus), a pesar de que Adrien y él llegan a un acuerdo cuando éste último le pide un favor. Todo surgió en la novela de George Orwel, La Granja de los Animales, que muestra a un cerdo que se llama Napoléon aunque en las ediciones más recientes le cambian el nombre por César.
El castillo de Adrien existe, por supuesto, pero eso no es una novedad. En Francia los castillos no tienen la protección del estado. No es raro encontrar castillos en venta para quien le haga ilusión vivir en ellos, restaurarlos, o usarlo para banquetes. Existen muchos de la época anterior a la revolución que fueron saqueados y posteriormente abandonados. Muchos de ellos pasaron a manos privadas, generalmente de algún rico empresario parisino o extranjero, que lo restauró. Muchos de ellos fueron después de esto abandonados y muchísimos de ellos sufrieron incendios tras los cuales fueron vendidos por piezas como si fueran coches, que es lo que Adrien amenaza con hacer. Por cierto, el alijo de joyas de Catalina existe y su historia es real.
¿Encontrará Julie el alijo o lo hará antes con los ratones?
Y, hasta aquí, lo que puedo contar sin desvelar nada. Existen muchas curiosidades más que contaré en otro post.



